Lisboa, una ciudad de ensueño

Viajar a Lisboa es una experiencia que quedará impresa en la memoria del visitante. Ese aire de romanticismo decadente de sus cafés, edificios y tranvías. Los aromas hermanados del Atlántico con el río Tajo que se siente mientras paseas por sus calles adoquinadas, la animación de sus plazas repletas de apasionadas conversaciones, su gastronomía, la melancolía que el fado transmite cuando se escucha en los barrios de Madragoa, Alfama o Bairro Alto. Un continuo sentir de cómo palpita el corazón de esta anciana, pero majestuosa dama, llamada Lisboa.

Dice la leyenda que fue Ulises quien la fundó, en su regreso a casa tras la guerra de Troya. Pero fuera de leyendas, posiblemente fueron los fenicios quienes fundaron Lisboa, sobre el 1100 a.C. y la llamaron Olissipo, nombre derivado de Allis Ubo, que significa “puerto seguro” en fenicio. Por lo tanto, es la segunda capital europea por antigüedad tras Atenas, incluso antes que Roma.

Su situación geo-estratégica hizo que fuera una ciudad muy deseada por todos los pueblos que tuvieran intereses tanto militares como de comercio marítimo. Por ella pasaron fenicios, griegos, cartagineses hasta que en el 205 a.C. fue conquistada por el Imperio Romano, llamándola Felicitas Iulia e incorporándola a Lusitania. Después pasaron godos, suevos y visigodos y con estos últimos se llamó Ulishbona. En el año 714 fue conquistada por las huestes islámicas de Abd al-Aziz ibn Musa que se sintieron mejor que en su casa y se quedaron alrededor de 400 años, desde el siglo VIII al XII. La ciudad pasó a llamarse Al-Ushbuna y fue una ciudad portuaria tan importante que la fortificaron, siendo el primer núcleo del Castillo de San Jorge. Aun quedan vestigios de este periodo musulmán en el Barrio de Alfama.
La reconquista definitiva de la ciudad se produjo oficialmente el 1 de Noviembre de 1147 gracias a Don Alfonso Henriques, primer Rey de Portugal, apoyado por la flota de la Segunda Cruzada. Una de las primeras decisiones que se tomó fue convertir la gran mezquita de siete cúpulas, en lo que hoy se conoce por la Catedral de Lisboa, la Sé.

En 1373 la ciudad fue saqueada por Enrique II de Castilla, por lo que el rey luso Fernando I hizo construir unas murallas como protección para sus 40.000 habitantes. Después, la peste negra arrasó la ciudad y la economía se derrumbó hasta la llegada de la prosperidad en la Era de los Descubrimientos, entrados ya en el siglo XV.
El 26 de enero de 1531 la ciudad sufrió un terremoto en el cual murieron miles de personas. Aun así, las riquezas obtenidas con el comercio de especias, junto con las que procedían de Brasil, convirtieron a la ciudad en una potencia comercial europea.

Pero Lisboa aun no había conocido su mayor desgracia. Sobre las 9:30am del día 1 de Noviembre de 1755 fue sacudida por un gran terremoto que destruyó más del 75% de la ciudad, sólo se salvaron los barrios de Alfama y de Mouraria, protegidos por la colina de São Jorge y los de Ajuda y Belém. Para que os hagáis una idea de su magnitud, ha sido catalogado como 9/10 de la escala Ritchter. A su vez, el terremoto originó tres maremotos que arrasaron 50 minutos más tarde la costa lisboeta en particular y el sur de Portugal en general y causando estragos en ambos lados del Océano. La ciudad quedó arrasada entre el terremoto, los Tsunamis y los incendios que estuvieron activos casi una semana. Las bajas mortales se calculan cercanas a los 100.000 personas en la zona de Lisboa donde vivían 275.000, pero también los hubo en Marruecos y en España, donde se contabilizaron más de 4.500, la mayoría en la costa del Golfo de Cádiz.

En el verano de 1998, esta vieja Dama, tuvo otro gran susto cuando un incendio causó grandes daños en el bohemio barrio de Chiado. Parece ser que todo comenzó en una tienda de la Rua do Carmo y llegó a alcanzar la famosa Rua Garrett, afectando a negocios, viviendas, oficinas e importantes edificios del siglo XVIII. Tras su restauración el Chiado vuelve a ser lugar unos de los lugares favoritos para disfrutar de restaurantes, teatros, librerías, tiendas de moda y cómo no locales nocturnos donde disfrutar hasta el amanecer.

¿QUÉ VISITAR?


Lisboa tiene cinco barrios que son de visita obligada: Belém, Alfama, La Baixa, Chiado y Bairro Alto. En Belém, junto al cauce del río Tajo y al otro lado de la autopista IP7, se encuentra algunos de los monumentos más bonitos de Lisboa como son La Torre y el Monasterio de los Jerónimos (s.XVI) donde está enterrado Vasco de Gama (ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco), el Jardín de Ultramar, el Museo Nacional de Coches (carruajes) y el Monumento a los Descubridores.

Los otros cuatro barrios están contiguos unos de otros. Alfama, el barrio más alejado del mar que como ya os comenté anteriormente le protegió de los tsunamis del terremoto de 1755, por lo que conserva el viejo trazado urbanístico de kasbahs árabe, con calles estrechas que parten del Castillo de San Jorge en fuerte desnivel, con trazados irregulares y escaleras empinadas por lo que es adecuado visitarlo con calzado cómodo. Desde la Edad Media fue la zona donde han vivido pescadores y obreros. Aquí a demás de recorrer sus pintorescas callejuelas se debe visitar el Castillo de San Jorge, la Catedral, la iglesia de la Madre de Dios, la de San Vicente de Fora y el Palacete “Casa dos Bicos”del siglo XVI.


La Baixa, el corazón de la ciudad, su nudo principal de comunicaciones. Arrasado en el terremoto, fue reconstruido bajo las directrices del Marqués de Pombal que reorganizó el barrio como un damero, con un estilo muy racionalista. Su calle central es la Rua Augusta que acaba en la Praça do Comercio, un espacio abierto al estuario donde estuvo el Palacio Real.


La Plaza del Rossio o Praça de Pedro IV, la Iglesia Nossa Senhora da Conceiçao, edificio manuelino, la Praça da Figueira (donde antes del terremoto estaba el Hospital de Todos Los Santos), el Teatro Nacional de Dona Maria II, la Estacion do Rossio, la Praça dos Restauradores o la Iglesia de São Domingos, son lugares para visitar.


Chiado, el corazón la Lisboa romántica y literaria con el recuerdo en sus calles y cafés de artistas de renombre como Fernando Pessoa, Jorge Barradas o Almada Negreiros. Desde la Baixa y utilizando el elevador de Santa Justa se llega a este barrio bohemio, bullicioso, inolvidable. Este elevador, situado en el cruce de las ruas de Aurea y Sª Justa, es una torre de 45 metros de altura que fue construido en 1902 por un discípulo de Eiffel, Raoul Mesnier du Ponsard. Como visitas culturales tenemos el Convento do Carmo de estilo gótico y en ruinas desde 1775, las iglesias de Nossa Senhora de Loreto o Nossa Senhora dos Martires, la Opera de Lisboa o el neoclásico Teatro de São Carlos.

Bairro Alto, con sus calles empinadas, por su situación en lo alto de una de las siete colinas de la ciudad, callejuelas y callejones sin salida en un trazado caótico. Es un barrio que hermana la antigüedad y la historia con la modernidad y la sofisticación, donde confluye una mezcla multicultural de personas que forman un caleidoscopio atractivo tanto para visitar como para vivir. También es el corazón de la Lisboa noctámbula, donde la zona de Rato es su epicentro. Un barrio que te incita a recorrértelo a la aventura, sin planos ni mapas, para sin prisas patearlo entre cañas de cerveza, cafés, tés, libros y moda.

Como dijo Pessoa “La vida es lo que hacemos de ella. Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos”.

“La Rioja, Tierra Amiga”

Algo tiene esta tierra de Historia, vinos y viandas que cada visitante cuando la deja, mirando hacia atrás, queda pensando cuando repetirá. Cuna de lengua universal, uno de los tramos más bellos que el peregrino recorre en el Camino Francés, tierra de berones, celtíberos, romanos, visigodos, musulmanes y cristianos cuyos vestigios perduran en el tiempo. Tierra de viñedos universales, de frutas, legumbres, embutidos, corderos, fardelejos, mazapanes y de queso de Cameros.

Tierra de castillos que hablan de Reconquista, de cruentas batallas como Clavijo donde el mismo Santiago a las tropas alienta, de bellas catedrales y en una de ellas, donde cantó la gallina después de asada, de monasterios y pergaminos donde por primera vez aparece la lengua castellana.

De dinosaurios que en la roca dejaron su huella inmortalizada, de Dólmenes y un sinfín de arte que contemplar desde el prerrománico, el románico, el gótico, el renacentista, al barroco y al neoclásico.

Tierra de conservas artesanas, de encaje de bolillos, de zapatos, barricas, almazuelas y cerámicas. Tierra que a San Mateo le ofrecen la vendimia, de la Virgen de Valvanera, de danzadores sobre zancos voladores, de “picaos” penitentes que cumplen con sacrificio su promesa, panteón real de bravos Señores.

De fiestas que terminan en una alegre Batalla del Vino, de procesiones de doncellas cuyo origen se pierde en los tiempos remotos, de balnearios que te envuelven en quietud y sano sosiego. Tierra de valles, bosques, sierras y ríos. Tierra que huele a zurracapote, golmajería, ristras de pimientos, bodegas y sarmientos.

De gente tenaz, franca y sociable que siempre está dispuesto a acoger al visitante desconocido, como buen amigo. Todo esto… es la Rioja.

LUGARES PARA VISITAR:
LOGROÑO
En la capital riojana es esencial visitar enclaves del Camino de Santiago como la Rúa Vieja y el Puente de Piedra, la catedral de Santa María (siglos XV-XVIII) y la iglesia de Santa María de Palacio (XII y XVI). El mayor ambiente en la ciudad se recoge en la céntrica Plaza del Mercado, en el Paseo del Espolón y en las calles Laurel y San Juan, famosas por sus locales de tapeo. La oficina de turismo organiza rutas en bicicleta, visitas teatralizadas y catas en bodegas.

NÁJERA Y VALVANERA
A 28 km de Logroño está Nájera, una de las principales etapas jacobeas en La Rioja. Su enclave más destacado es el monasterio de Santa María la Real, que alberga el panteón de los reyes de Navarra. 10 km al sur está Valvanera, cuya abadía dispone de hospedería y guarda una imagen de la Virgen del siglo.

MONASTERIOS DE YUSO Y SUSO
En el pueblo de San Millán de la Cogolla se erigen los monasterios de Suso y Yuso, Patrimonio de la Humanidad (1997). El primero se remonta al siglo VI y atesora valiosos manuscritos y códices. El segundo, del siglo XI, fue ampliándose hasta el XVIII, combinando estilos diversos; además de una biblioteca rica en códices, alberga obras pictóricas. Ambos templos tienen en el horizonte el monte San Lorenzo, el más alto de La Rioja (2.262 m), donde se sitúa la estación de esquí de Valdezcaray.

STO. DOMINGO DE LA CALZADA
Esta villa se asienta en el valle del río Oja, 46 km al oeste de Logroño. Fundada en el siglo XII para dar cobijo a los peregrinos a Santiago, en sus calles medievales se encuentran la Catedral, de origen románico y torre barroca, que alberga la tumba de santo Domingo, y el Hospital de Peregrinos, hoy parador.

HARO Y ALREDEDORES
La capital histórica del vino Rioja se localiza a 48 km de Logroño. Su centro antiguo conserva restos de la muralla medieval, las puertas de San Bernardo, Santa Bárbara y Santo Tomás, la iglesia de Santo Tomás y palacios como el de Paternina, del siglo XVI. La visita a sus prestigiosas bodegas es otro de sus atractivos. A pocos kilómetros destacan otros núcleos vinícolas como el pueblo amurallado de San Vicente de la Sonsierra, con su castillo medieval; el valle de Cidacos, con yacimientos de icnitas; y Briones, con casas blasonadas y el Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco, uno de los centros enológicos más relevantes de Europa.

GASTRONOMÍA
Además del reclamo de catar vinos Rioja, la cocina local ofrece verduras de calidad sobre todo espárragos, alcachofas, pimientos, caparrones (alubias pintas) y pochas (blancas); el chorizo y el jamón tienen denominación de origen. Con ellos se elaboran platos típicos como la menestra riojana, los pimientos rellenos y las patatas «a la riojana», con chorizo.

En el corazón de los Alpes Suizos

Los Alpes Suizos, sin duda uno de los mejores paisajes del mundo: acantilados escarpados, extensos valles verdes con sus vacas pastando, lagos alpinos, castillos  y el monte Cervino entre Italia y Suiza.

“Un viaje a los alpes suizos”

El viaje entre Zermatt y St. Moritz describe un gran arco que conecta los macizos del sur helvético. Picos míticos, glaciares, estaciones de montaña nacidas en el siglo XIX y tradiciones vinculadas al accidentado relieve componen un paisaje colosal. La Suiza rica y cosmopolita del norte se torna rural y agreste en el sur. Para disfrutar plenamente de ese paisaje alpino, nada mejor que seguir el arco que traza la ruta desde la villa de Zermatt y la ciudad de Brig hasta la región romanche de los Grisones y la lujosa estación de montaña de St. Moritz. Este arco coincide con el recorrido del Glacier Express, tren que cruza en ocho horas y a lo largo de 290 kilómetros nada menos que 91 túneles y 291 puentes. El tren tiene vagones panorámicos para que los viajeros puedan apreciar el peso de la naturaleza mientras atraviesa valles sobre los que se alzan los Alpes con toda su fuerza y majestuosidad.

Zermatt y St. Moritz delimitan esta travesía por la zona más agreste de Suiza, punteada de picos míticos y extensas lenguas de glaciares.

Principales visitas

ZERMATT
Situado a los pies del Matterhorn o Cervino, es un famoso destino de montaña tanto en verano como en invierno. Tiene un museo dedicado a los primeros alpinistas y a la historia del valle.

LÖTSCHENTAL
Valle paralelo al glaciar Alestch, cuenta con una red de teleféricos y senderos de montaña. Su localidad más destacada es Kippel, estación de esquí emplazada a 35 km de Brig.

BRIG
Tiene un casco viejo encantador y un castillo del siglo XVII, el Stockalperpalast. Por su ubicación, es un lugar de paso para recorrer el macizo central, la cara sur de la Jungfrau.

GLACIAR ALETSCH
El glaciar más largo de los Alpes se puede admirar desde distintos miradores y senderos panorámicos que parten de Riederalp y Bettmeralp.

DISENTIS
Esta localidad es la puerta de entrada a los Grisones. Cuenta con una catedral barroca y una abadía medieval.

CHUR
Es la capital del cantón de los Grisones. Tiene una animada calle comercial, varias plazas que en verano se llenan de terrazas y tres templos de gran valor arquitectónico.

ST. MORITZ
Su fama nació en el siglo XIX por su localización a orillas de un lago y por sus fuentes termales. Es la base para conocer el valle de la Engadina y el Parque Nacional Suizo (más detalles en la página siguiente).

Datos útiles

A TENER EN CUENTA
Para viajar a Suiza basta llevar el dni. Los idiomas oficiales son el alemán, el italiano y el romanche. La moneda en curso es el franco suizo. Las oficinas de turismo de Zermatt, Brig y Chur venden tarjetas que ofrecen descuentos en las visitas. El Swiss Pass incluye el transporte en 38 ciudades y el acceso a 450 museos. El alojamiento más remarcable son las granjas rurales, los chalets alpinos y los apartamentos. En St. Moritz hay varios balnearios.

CÓMO LLEGAR
Diversas ciudades españolas tienen vuelos al aeropuerto internacional de Ginebra, conectado por tren con Zermatt, 194 km al sudeste y punto de inicio de nuestro viaje. Otra opción es tomar el tren-hotel nocturno Pau Casals que sale de Barcelona y tiene parada en Ginebra.

CÓMO DESPLAZARSE
El coche de alquiler y la línea de tren Glacier Express son los mejores medios de transporte, el primero por su flexibilidad, el segundo por su rapidez y comodidad. El Glacier Express lleva de Zermatt a St. Moritz, en 7h30min. Dispone de vagones panorámicos y restaurante, y se complementa con trayectos en autobús. Además, hay gran variedad de abonos que combinan autobús urbano, tren, teleférico y funicular; se compran por Internet, en estaciones de tren y en agencias de viaje.

ZERMATT
Solo se accede en autocar o en tren –cada 20 min– desde Täsch, donde hay un aparcamiento público. Por el pueblo se circula en calesa y taxi eléctrico.  Para contemplar el Matterhorn merece la pena tomar el tren cremallera del Gornergrat (3.089 m) y el teleférico Glacier Paradise, en cuya cima hay un museo de hielo.

RUTAS DESDE BRIG
Brig es la base para conocer el valle de Lötschental  y el glaciar Aletsch. El acceso a este último se realiza en tren (15 min) hasta Mörel, y de ahí en teleférico a las aldeas de Riederalp  y Bettmeralp, inicio de rutas sobre el hielo y por la reserva de Aletschwald.

GASTRONOMÍA
El plato típico es la raclette, queso derretido y untado sobre patatas. La zona del Valais elabora vino blanco de calidad. Las queserías realizan visitas.

Un paseo por Manhattan, ” el corazón de Nueva York “

El puente de Brooklyn y Central Park enmarcan este paseo por Manhattan. Mil veces retratada en novelas y películas, la Gran Manzana sorprende a cada paso con rascacielos centenarios, barrios bohemios y museos de arte que guardan obras universales. Una buena manera de abordar Manhattan es comenzar por el East River y el puente de Brooklyn, y así acercarse a la visión que tenían los antiguos emigrantes y viajeros cuando contemplaban desde el barco la magnificencia cincelada de la Gran Manzana. El puente de Brooklyn fue durante bastante tiempo el puente de los puentes, con sus arcos góticos y su tejido de cables recortándose contra el río y los edificios de la ribera, una imagen que sale en unas cuantas novelas de John Dos Passos, F. Scott Fitzgerald, Henry Miller y Paul Auster. 

AL SUR DE HYDE PARK 

1 Lower Manhattan 
Abarca la zona portuaria y Wall Street. Desde aquí salen los barcos a la isla donde se erige la Estatua de la Libertad. 

2 Greenwich Village 
Barrio de artistas, está dividido en East y West. 

3 Empire State 
Icono de Nueva York y uno de sus mejores miradores. 

4 Times Square 
A su alrededor se extiende la zona con más concentración de teatros: la avenida Broadway, entre las calles 42 y 50. 

5 Rockefeller Center 
Conjunto de 19 edificios con esculturas y murales de artistas célebres. Desde el mirador Top of the Rock se ve todo el Midtown. 

6 Central Park 
El gran parque urbano abarca 340 Ha. 

MANHATTAN, “un cielo prohibido de sol”…
El puente de Brooklyn, que tiene 125 años de edad y más de 1.800 metros, y el oasis verde de Central Park delimitan este paseo por la isla de Manhattan, el corazón neoyorquino, su motor económico, cultural y vital. Rascacielos, museos y calles solitarias se alternan en esta ruta por los barrios más famosos. El distrito de Brooklyn, al otro lado del río, ofrece una de las mejores perspectivas de Manhattan. Por eso tiene sentido iniciar el recorrido cruzando a pie el puente de Brooklyn, que conecta el victoriano barrio de Brooklyn Heights con el sur de Manhattan. El puente desemboca en el Bajo Manhattan, que aloja Wall Street y la Bolsa de Nueva York, edificios neogóticos de piedra y la Zona Cero, el inmenso agujero que dejó el atentado 11 de septiembre de 2001 y que albergará una estación diseñada por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava. En el barrio de Tribeca, donde abundan los espaciosos apartamentos o ‘lofts’, se celebra el festival de cine impulsado por Robert de Niro. El barrio se vuelve más bohemio al llegar a Soho, y más allá se encuentra el Village, que apenas tiene edificios altos. El Midtown de Manhattan es el mayor barrio comercial de Estados Unidos y, además, aloja algunos de los edificios más emblemáticos del país, como el Empire State, la Biblioteca Pública de Nueva York o dos de los más bellos de la ciudad: la estació de tren Grand Central Terminal y el edificio Chrysler, que con 314 metros llegó a ser el edificio más alto, hasta que unos meses después el Empire State lo superó en 128 metros. Y, por último, Central Park, que para muchos neoyorquinos es un lugar de encuentro para practicar deporte, pasear o conversar sobre el césped. Es uno de los escenarios clásicos en las películas de Woody Allen. 

Paisaje apocalíptico en la Groenlandia.

Groenlandia—Mil trescientos kilómetros al sur del polo Norte, nubes azotadas por vientos de 140 kilómetros por hora se componen, junto a la luz violácea del amanecer, un paisaje apocalíptico en la bahía de Inglefield…

Ahora en invierno viendo tanta nieve en muchos países, se nos viene a la cabeza un lugar como Groenlandia, que todavía pertenece a Dinamarca. Groenlandia es un lugar realmente maravilloso en cuanto a los bellos paisajes nevados y helados que se pueden observar. La temperatura allí es realmente baja pero igualmente es atractivo verlo gracias a los vídeos.

Sus derrumbes, externos e internos, que sonoramente se pueden asimilar a los truenos de una tormenta, no cesan ni de día ni de noche. Pero el caos también deja paso a la calma y a otros matices, como el sonido del discurrir de los ríos que fluyen en el corazón del Inlandis. El agua, en todas sus formas -sólida, líquida y gaseosa (la niebla hace acto de presencia con tanta rapidez como desaparece)- se manifiesta como la gran protagonista de este cuadro donde predominan los colores blanco y azul (aunque su nombre, Greenland, signifique «tierra verde»), convertidos en símbolos (las iglesias luteranas están decoradas con ellos).
Estos mismo colores son los primeros que capta la retina del viajero-si tiene la suerte de contar con un día despejado- poco antes de aterrizar en el aeropuerto de Nasarsuaq, punto de partida de muchas de estas expediciones de aventureros urbanos. Desde este punto comienza un itinerario que se desarrollará a lo largo de los numerosos fiordos -en barco o kayak-, contemplando a lo lejos las cabezas emergentes de las focas, mientras el avistamiento de ballenas es casi anecdótico, ya que estos cetáceos se han alejado en busca de aguas más frías; y por tierra -trekking-, donde se pueden contemplar caribús (renos) y liebres polares, entre otros animales. El recorrido pasará por poblaciones como Nanortaliq (donde se encuentra la primera fuente construida en la isla) y Narsaq; recalará enlos espectaculares fiordos de Tassermiut, después de hacer una parada en las termas de la isla de Unartoq, y Qaleragdlit, donde se encuentra el impresionante glaciar -venido a menos- del mismo nombre.

Groenlandia se ha convertido en la gran atracción para un turismo ávido de aventuras que no quiere dejar de contemplar uno de los paisajes más bellos del planeta.

Los reclamos para apuntarse a este tipo de viajes no pueden ser más atractivos: focas, ballenas, banquisas (conjunto de placas de hielo flotantes), icebergs, auroras boreales, glaciares, convivencia con los inuits, el silencio…

La vela en Groenlandia es mucho más que un simple medio exótico de exploración: es el medio de transporte más importante. Groenlandia es la isla más grande del mundo, y sólo una quinta parte de ella no está cubierta por el hielo. El clima, por supuesto, es ártico, pero sus hermosos icebergs son la mejor excusa para soportarlo.

ESPECTÁCULOS DIGNOS DE VER:

– Aurora boreal

La aurora boreal es uno de los espectáculos naturales más buscados. Aunque en otoño se dan las más impresionantes, se producen durante todo el año, pero sólo son visibles en las noches sin luna y con tiempo despejado. También pueden observarse en marzo, aunque luego desaparecen con la luz de las noches de verano para volver en el mes de agosto. Los mejores lugares para verlas están en el sur de Groenlandia.

– Sol de medianoche

Una secuencia de soles ilumina el cielo nocturno en esta exposición múltiple. Un miembro de la expedición de 1947 a la isla de Groenlandia dirigida por el explorador Donald B. MacMillan, el fotógrafo Ralph B. Hubbard, Jr., explicaba cómo obtuvo esta imagen: «Dispuse mi cámara sobre una elevación del terreno cerca de Refuge Harbor, a unos 11,5 grados del polo Norte, y la orienté hacia el norte. En total realicé unas 11 tomas del Sol, una cada 20 minutos, mientras éste se encontraba dentro del campo de visión de mi cámara». El sol que aparece en el centro de la imagen fue fotografiado exactamente a medianoche.

“El viaje de nuestras vidas”

PARQUE NACIONAL DE KARIZANGA. 

El reino de la pradera india

100 tigres, 2.000 rinocerontes, 1.800 búfalos… y una larga lista de grandes mamíferos conviven en el Parque Nacional de Kaziranga.

“Hace un siglo quedaban menos de 200 en el estado de Assam, en el norte de la India. La agricultura se había adueñado de casi todos los fértiles valles fluviales de los que depende la especie, y los supervivientes sufrían el implacable acoso de cazadores de trofeos y furtivos. Kaziranga pasó a ser un espacio protegido en 1908 con el objetivo primordial de salvar a los rinocerontes. Había una docena de ellos, a lo sumo. Pero con los años la reserva fue ampliándose; en 1974 recibió la calificación de parque nacional y en 1985 fue declarada Patrimonio de la Humanidad.

Convertido hoy en el principal santuario de rinocerontes de Asia, y en un filón para el repoblamiento de otras reservas, Kaziranga es la clave del futuro de R. unicornis.
Clamoroso éxito conservacionista, el parque también da refugio a casi 1.300 elefantes asiáticos, 1.800 búfalos de agua (la mayor población que queda en el mundo), tal vez 9.000 ciervos porcinos, 800 barasingas, o ciervos de los pantanos (es un enclave importante de esta especie en extinción), decenas de sambares y cientos de jabalíes. Eso son millones de kilos de carne de presa, aunque ni lobos ni cuones vagan por aquí. Los osos bezudos que habitan el parque se alimentan de termitas y plantas, mientras que los leopardos prefieren cazar en los bosques de las colinas circundantes. Cuando los ciervos porcinos resoplan alarmados o los búfalos giran sus cuernos al unísono para escudriñar la misma parcela de hierba, suele ser porque algo de color naranja, con rayas y unas zarpas enormes se acerca.

¿Qué cualidad extraordinaria tiene el parque para concentrar tal cantidad de grandes mamíferos en una zona reducida? La respuesta está en el río. El Brahmaputra nace en las alturas del Tibet, discurre en dirección este a lo largo de unos 1.100 kilómetros, recogiendo las aguas de la cara norte del Himalaya antes de describir un cambio de dirección y continuar otros 800 kilómetros a través de la India y Bangladesh. Cuando el monzón estival añade las aguas de las lluvias torrenciales a la cuenca, el río se desborda sobre el valle. Cuando la crecida retrocede, la llanura queda cubierta por una capa de limo, rico en nutrientes, de la que brota una exuberante profusión de cárices y hierbas altas que convierten la luz solar en tejidos no leñosos cargados de almidón; es decir, en vastos campos de alimento superenergético que alcanzan los seis metros de altura.
Solemos pensar que los bosques son las zonas subtropicales con la fauna más notable y la necesidad de conservación más acuciante, pero las praderas de hierbas altas de las llanuras aluviales son más ricas en grandes animales nativos y muchísimo menos comunes. El parque también incluye prados de hierbas cortas, y la abundancia de criaturas que se ven en esas sabanas abiertas nada tiene que envidiar a las estampas de los parques africanos más famosos.
En un terreno algo más elevado, árboles como la margosa forman etéreos doseles de los que penden lianas. Un tropel de macacos Rhesus se mueven por los troncos. Cotorras y cálaos bicornes adornan las ramas. Si aguzas el oído, surgen de las sombras las voces de cientos de aves.
Canales de desbordamiento convertidos en lagos someros, que las inundaciones periódicas recargan de agua y de peces, salpican el paisaje. Las aves acuáticas migratorias, desde ánsares índicos hasta tarros canelos, abarrotan los humedales de Kaziranga durante el invierno junto con pelícanos orientales y jabirúes asiáticos. Mientras los raros pigargos de Pallas pescan en las charcas (o bils), las nutrias, de cacería, saltan en el agua describiendo en el aire un arco más propio de un delfín. En el Brahmaputra incluso vi delfines del Ganges elevando sobre el agua sus cuerpos de dos metros. En peligro en la mayor parte de su territorio, estos mamíferos parecen resistir en el trecho del río que abarca el parque, a salvo de redes e intereses pesqueros.”

UN LUGAR EXTRAORDINARIAMENTE BIEN CONSERVADO, DONDE TODO TIPO DE SENSACIONES SE FUNDEN EN UNA ADMIRACIÓN PROFUNDA HACIA TANTA BELLEZA.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Testigo de una historia de amor”

Lo que se esconde detrás de esta mágica unión de amor, arte y belleza…

La India es uno de los países más increíbles del mundo, principalmente porque encierra una cultura totalmente curiosa para quienes viven en occidente, y despierta un gran interés el ver las ciudades más conglomeradas del mundo. Uno de sus mayores y más hermosos misterios es el Taj Mahal, sobre el que existen gran cantidad de historias y leyendas que hacen que la visita a esta maravilla sea inolvidable.
Desde  los años dorados de la India, Agra sumó una infinidad de atractivos sociales y culturales como el Taj Mahal, que es visitado por una cantidad infinita de turistas y no turistas llegados desde todos los rincones del mundo. 

Por el lado del Taj Mahal, podemos decir que es un mausoleo considerado hoy en día como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, constituyendo claramente el principal atractivo turístico de la ciudad, que recibe más de 3 millones de turistas.

Según cuenta la leyenda, el joven Shah Jahan, hijo predilecto del Emperador, fue obligado a comprometerse con la joven Arjumand Bano Begum – más conocida como Mumtaz Mahal- al cumplir los 15 años. Pese a ser un matrimonio acordado, los jóvenes se enamoraron perdidamente. Pero, Mumtaz Mahal muere al dar a luz su primer hijo y, su desconsolado esposo, lleva a cabo el deseo de la joven de construirle la tumba más hermosa que jamás se hubiese visto. Se dice que pasó el resto de susdías contemplando el Taj Mahal desde una ventana.

La construcción comenzó en 1632 y duró cerca de 15 años en completarse.El mausoleo con cúpula, que se encuentra en los formales jardines amurallados, se considera frecuentemente como el mejor ejemplo del arte y la arquitectura mogol. Incluye cuatro minaretes, cada uno más de 13 pisos de altura.