Lisboa, una ciudad de ensueño

Viajar a Lisboa es una experiencia que quedará impresa en la memoria del visitante. Ese aire de romanticismo decadente de sus cafés, edificios y tranvías. Los aromas hermanados del Atlántico con el río Tajo que se siente mientras paseas por sus calles adoquinadas, la animación de sus plazas repletas de apasionadas conversaciones, su gastronomía, la melancolía que el fado transmite cuando se escucha en los barrios de Madragoa, Alfama o Bairro Alto. Un continuo sentir de cómo palpita el corazón de esta anciana, pero majestuosa dama, llamada Lisboa.

Dice la leyenda que fue Ulises quien la fundó, en su regreso a casa tras la guerra de Troya. Pero fuera de leyendas, posiblemente fueron los fenicios quienes fundaron Lisboa, sobre el 1100 a.C. y la llamaron Olissipo, nombre derivado de Allis Ubo, que significa “puerto seguro” en fenicio. Por lo tanto, es la segunda capital europea por antigüedad tras Atenas, incluso antes que Roma.

Su situación geo-estratégica hizo que fuera una ciudad muy deseada por todos los pueblos que tuvieran intereses tanto militares como de comercio marítimo. Por ella pasaron fenicios, griegos, cartagineses hasta que en el 205 a.C. fue conquistada por el Imperio Romano, llamándola Felicitas Iulia e incorporándola a Lusitania. Después pasaron godos, suevos y visigodos y con estos últimos se llamó Ulishbona. En el año 714 fue conquistada por las huestes islámicas de Abd al-Aziz ibn Musa que se sintieron mejor que en su casa y se quedaron alrededor de 400 años, desde el siglo VIII al XII. La ciudad pasó a llamarse Al-Ushbuna y fue una ciudad portuaria tan importante que la fortificaron, siendo el primer núcleo del Castillo de San Jorge. Aun quedan vestigios de este periodo musulmán en el Barrio de Alfama.
La reconquista definitiva de la ciudad se produjo oficialmente el 1 de Noviembre de 1147 gracias a Don Alfonso Henriques, primer Rey de Portugal, apoyado por la flota de la Segunda Cruzada. Una de las primeras decisiones que se tomó fue convertir la gran mezquita de siete cúpulas, en lo que hoy se conoce por la Catedral de Lisboa, la Sé.

En 1373 la ciudad fue saqueada por Enrique II de Castilla, por lo que el rey luso Fernando I hizo construir unas murallas como protección para sus 40.000 habitantes. Después, la peste negra arrasó la ciudad y la economía se derrumbó hasta la llegada de la prosperidad en la Era de los Descubrimientos, entrados ya en el siglo XV.
El 26 de enero de 1531 la ciudad sufrió un terremoto en el cual murieron miles de personas. Aun así, las riquezas obtenidas con el comercio de especias, junto con las que procedían de Brasil, convirtieron a la ciudad en una potencia comercial europea.

Pero Lisboa aun no había conocido su mayor desgracia. Sobre las 9:30am del día 1 de Noviembre de 1755 fue sacudida por un gran terremoto que destruyó más del 75% de la ciudad, sólo se salvaron los barrios de Alfama y de Mouraria, protegidos por la colina de São Jorge y los de Ajuda y Belém. Para que os hagáis una idea de su magnitud, ha sido catalogado como 9/10 de la escala Ritchter. A su vez, el terremoto originó tres maremotos que arrasaron 50 minutos más tarde la costa lisboeta en particular y el sur de Portugal en general y causando estragos en ambos lados del Océano. La ciudad quedó arrasada entre el terremoto, los Tsunamis y los incendios que estuvieron activos casi una semana. Las bajas mortales se calculan cercanas a los 100.000 personas en la zona de Lisboa donde vivían 275.000, pero también los hubo en Marruecos y en España, donde se contabilizaron más de 4.500, la mayoría en la costa del Golfo de Cádiz.

En el verano de 1998, esta vieja Dama, tuvo otro gran susto cuando un incendio causó grandes daños en el bohemio barrio de Chiado. Parece ser que todo comenzó en una tienda de la Rua do Carmo y llegó a alcanzar la famosa Rua Garrett, afectando a negocios, viviendas, oficinas e importantes edificios del siglo XVIII. Tras su restauración el Chiado vuelve a ser lugar unos de los lugares favoritos para disfrutar de restaurantes, teatros, librerías, tiendas de moda y cómo no locales nocturnos donde disfrutar hasta el amanecer.

¿QUÉ VISITAR?


Lisboa tiene cinco barrios que son de visita obligada: Belém, Alfama, La Baixa, Chiado y Bairro Alto. En Belém, junto al cauce del río Tajo y al otro lado de la autopista IP7, se encuentra algunos de los monumentos más bonitos de Lisboa como son La Torre y el Monasterio de los Jerónimos (s.XVI) donde está enterrado Vasco de Gama (ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco), el Jardín de Ultramar, el Museo Nacional de Coches (carruajes) y el Monumento a los Descubridores.

Los otros cuatro barrios están contiguos unos de otros. Alfama, el barrio más alejado del mar que como ya os comenté anteriormente le protegió de los tsunamis del terremoto de 1755, por lo que conserva el viejo trazado urbanístico de kasbahs árabe, con calles estrechas que parten del Castillo de San Jorge en fuerte desnivel, con trazados irregulares y escaleras empinadas por lo que es adecuado visitarlo con calzado cómodo. Desde la Edad Media fue la zona donde han vivido pescadores y obreros. Aquí a demás de recorrer sus pintorescas callejuelas se debe visitar el Castillo de San Jorge, la Catedral, la iglesia de la Madre de Dios, la de San Vicente de Fora y el Palacete “Casa dos Bicos”del siglo XVI.


La Baixa, el corazón de la ciudad, su nudo principal de comunicaciones. Arrasado en el terremoto, fue reconstruido bajo las directrices del Marqués de Pombal que reorganizó el barrio como un damero, con un estilo muy racionalista. Su calle central es la Rua Augusta que acaba en la Praça do Comercio, un espacio abierto al estuario donde estuvo el Palacio Real.


La Plaza del Rossio o Praça de Pedro IV, la Iglesia Nossa Senhora da Conceiçao, edificio manuelino, la Praça da Figueira (donde antes del terremoto estaba el Hospital de Todos Los Santos), el Teatro Nacional de Dona Maria II, la Estacion do Rossio, la Praça dos Restauradores o la Iglesia de São Domingos, son lugares para visitar.


Chiado, el corazón la Lisboa romántica y literaria con el recuerdo en sus calles y cafés de artistas de renombre como Fernando Pessoa, Jorge Barradas o Almada Negreiros. Desde la Baixa y utilizando el elevador de Santa Justa se llega a este barrio bohemio, bullicioso, inolvidable. Este elevador, situado en el cruce de las ruas de Aurea y Sª Justa, es una torre de 45 metros de altura que fue construido en 1902 por un discípulo de Eiffel, Raoul Mesnier du Ponsard. Como visitas culturales tenemos el Convento do Carmo de estilo gótico y en ruinas desde 1775, las iglesias de Nossa Senhora de Loreto o Nossa Senhora dos Martires, la Opera de Lisboa o el neoclásico Teatro de São Carlos.

Bairro Alto, con sus calles empinadas, por su situación en lo alto de una de las siete colinas de la ciudad, callejuelas y callejones sin salida en un trazado caótico. Es un barrio que hermana la antigüedad y la historia con la modernidad y la sofisticación, donde confluye una mezcla multicultural de personas que forman un caleidoscopio atractivo tanto para visitar como para vivir. También es el corazón de la Lisboa noctámbula, donde la zona de Rato es su epicentro. Un barrio que te incita a recorrértelo a la aventura, sin planos ni mapas, para sin prisas patearlo entre cañas de cerveza, cafés, tés, libros y moda.

Como dijo Pessoa “La vida es lo que hacemos de ella. Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos”.

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“La Rioja, Tierra Amiga”

Algo tiene esta tierra de Historia, vinos y viandas que cada visitante cuando la deja, mirando hacia atrás, queda pensando cuando repetirá. Cuna de lengua universal, uno de los tramos más bellos que el peregrino recorre en el Camino Francés, tierra de berones, celtíberos, romanos, visigodos, musulmanes y cristianos cuyos vestigios perduran en el tiempo. Tierra de viñedos universales, de frutas, legumbres, embutidos, corderos, fardelejos, mazapanes y de queso de Cameros.

Tierra de castillos que hablan de Reconquista, de cruentas batallas como Clavijo donde el mismo Santiago a las tropas alienta, de bellas catedrales y en una de ellas, donde cantó la gallina después de asada, de monasterios y pergaminos donde por primera vez aparece la lengua castellana.

De dinosaurios que en la roca dejaron su huella inmortalizada, de Dólmenes y un sinfín de arte que contemplar desde el prerrománico, el románico, el gótico, el renacentista, al barroco y al neoclásico.

Tierra de conservas artesanas, de encaje de bolillos, de zapatos, barricas, almazuelas y cerámicas. Tierra que a San Mateo le ofrecen la vendimia, de la Virgen de Valvanera, de danzadores sobre zancos voladores, de “picaos” penitentes que cumplen con sacrificio su promesa, panteón real de bravos Señores.

De fiestas que terminan en una alegre Batalla del Vino, de procesiones de doncellas cuyo origen se pierde en los tiempos remotos, de balnearios que te envuelven en quietud y sano sosiego. Tierra de valles, bosques, sierras y ríos. Tierra que huele a zurracapote, golmajería, ristras de pimientos, bodegas y sarmientos.

De gente tenaz, franca y sociable que siempre está dispuesto a acoger al visitante desconocido, como buen amigo. Todo esto… es la Rioja.

LUGARES PARA VISITAR:
LOGROÑO
En la capital riojana es esencial visitar enclaves del Camino de Santiago como la Rúa Vieja y el Puente de Piedra, la catedral de Santa María (siglos XV-XVIII) y la iglesia de Santa María de Palacio (XII y XVI). El mayor ambiente en la ciudad se recoge en la céntrica Plaza del Mercado, en el Paseo del Espolón y en las calles Laurel y San Juan, famosas por sus locales de tapeo. La oficina de turismo organiza rutas en bicicleta, visitas teatralizadas y catas en bodegas.

NÁJERA Y VALVANERA
A 28 km de Logroño está Nájera, una de las principales etapas jacobeas en La Rioja. Su enclave más destacado es el monasterio de Santa María la Real, que alberga el panteón de los reyes de Navarra. 10 km al sur está Valvanera, cuya abadía dispone de hospedería y guarda una imagen de la Virgen del siglo.

MONASTERIOS DE YUSO Y SUSO
En el pueblo de San Millán de la Cogolla se erigen los monasterios de Suso y Yuso, Patrimonio de la Humanidad (1997). El primero se remonta al siglo VI y atesora valiosos manuscritos y códices. El segundo, del siglo XI, fue ampliándose hasta el XVIII, combinando estilos diversos; además de una biblioteca rica en códices, alberga obras pictóricas. Ambos templos tienen en el horizonte el monte San Lorenzo, el más alto de La Rioja (2.262 m), donde se sitúa la estación de esquí de Valdezcaray.

STO. DOMINGO DE LA CALZADA
Esta villa se asienta en el valle del río Oja, 46 km al oeste de Logroño. Fundada en el siglo XII para dar cobijo a los peregrinos a Santiago, en sus calles medievales se encuentran la Catedral, de origen románico y torre barroca, que alberga la tumba de santo Domingo, y el Hospital de Peregrinos, hoy parador.

HARO Y ALREDEDORES
La capital histórica del vino Rioja se localiza a 48 km de Logroño. Su centro antiguo conserva restos de la muralla medieval, las puertas de San Bernardo, Santa Bárbara y Santo Tomás, la iglesia de Santo Tomás y palacios como el de Paternina, del siglo XVI. La visita a sus prestigiosas bodegas es otro de sus atractivos. A pocos kilómetros destacan otros núcleos vinícolas como el pueblo amurallado de San Vicente de la Sonsierra, con su castillo medieval; el valle de Cidacos, con yacimientos de icnitas; y Briones, con casas blasonadas y el Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco, uno de los centros enológicos más relevantes de Europa.

GASTRONOMÍA
Además del reclamo de catar vinos Rioja, la cocina local ofrece verduras de calidad sobre todo espárragos, alcachofas, pimientos, caparrones (alubias pintas) y pochas (blancas); el chorizo y el jamón tienen denominación de origen. Con ellos se elaboran platos típicos como la menestra riojana, los pimientos rellenos y las patatas «a la riojana», con chorizo.

“Testigo de una historia de amor”

Lo que se esconde detrás de esta mágica unión de amor, arte y belleza…

La India es uno de los países más increíbles del mundo, principalmente porque encierra una cultura totalmente curiosa para quienes viven en occidente, y despierta un gran interés el ver las ciudades más conglomeradas del mundo. Uno de sus mayores y más hermosos misterios es el Taj Mahal, sobre el que existen gran cantidad de historias y leyendas que hacen que la visita a esta maravilla sea inolvidable.
Desde  los años dorados de la India, Agra sumó una infinidad de atractivos sociales y culturales como el Taj Mahal, que es visitado por una cantidad infinita de turistas y no turistas llegados desde todos los rincones del mundo. 

Por el lado del Taj Mahal, podemos decir que es un mausoleo considerado hoy en día como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, constituyendo claramente el principal atractivo turístico de la ciudad, que recibe más de 3 millones de turistas.

Según cuenta la leyenda, el joven Shah Jahan, hijo predilecto del Emperador, fue obligado a comprometerse con la joven Arjumand Bano Begum – más conocida como Mumtaz Mahal- al cumplir los 15 años. Pese a ser un matrimonio acordado, los jóvenes se enamoraron perdidamente. Pero, Mumtaz Mahal muere al dar a luz su primer hijo y, su desconsolado esposo, lleva a cabo el deseo de la joven de construirle la tumba más hermosa que jamás se hubiese visto. Se dice que pasó el resto de susdías contemplando el Taj Mahal desde una ventana.

La construcción comenzó en 1632 y duró cerca de 15 años en completarse.El mausoleo con cúpula, que se encuentra en los formales jardines amurallados, se considera frecuentemente como el mejor ejemplo del arte y la arquitectura mogol. Incluye cuatro minaretes, cada uno más de 13 pisos de altura.

Petra, “La ciudad rosada”

Petra, considerada una de las siete maravillas del mundo, es uno de esos tesoros escondidos; casi un secreto que unos pocos tienen el honor de conocer.Situada a 280 km al sudoeste de Ammán, es, sin duda, el lugar más grandioso de todo Oriente Próximo. 

Se trata de la antigua capital y necrópolis de los nabateos, nómadas originarios del norte de Arabia que se enriquecieron gracias al comercio de incienso y de especias. La ciudad, conocida como “la ciudad rosada” por el predominio de las tonalidades rosa de sus construcciones, que cuenta con más de ochocientos monumentos, se despliega en un gigantesco circo rocoso, verdadero caos mineral surgido de la noche de los tiempos. 

Las fachadas monumentales, horadadas y esculpidas en la roca de arenisca roja, dan paso a tumbas y monumentos funerarios que parecen desafiar a la eternidad… y al visitante. Esta arquitectura rupestre, en la que se mezclan influencias grecorromanas, egipcias, orientales y tradiciones locales, es una apasionante lección de historia del arte.

El lugar se abre desde el alba hasta el ocaso (desde las 6 de la mañana en verano); hay dos o tres buenos motivos para comenzar la visita al alba: así evitarás el fuerte calor y los grandes grupos de turistas y, sobre todo, descubrirás los monumentos con la iluminación más hermosa. Para realizar una visita detallada hacen falta al menos dos días. 

Los puntos fuertes: el Siq y el Jazneh. El estrecho desfiladero de arenisca roja, donde los acantilados alcanzan con frecuencia los 100 metros de altura, es la única vía de acceso. Esta sinuosa garganta conduce hasta el monumento más célebre de Petra: el Jazneh, también llamado la “Tesorería” (8462 a.C.), un monumento conmemorativo dedicado sin duda a una reina o un rey nabateo. 

La magistral fachada de esta “tumba-templo” de inspiración grecorromana, es ciertamente el recuerdo más impactante de un viaje a Jordania. El interior del monumento es de una sencillez sorprendente: tres puertas se abren a las estancias en la que se colocaban las sepulturas. 

La Ciudad Baja y las tumbas de la Jubta. Del centro de la ciudad antigua queda el teatro, el cardo máximo y el Qasr el Bint, el mayor templo de la Ciudad Baja. A los pies del acantilado de la Jubta se encuentran algunas de las obras maestras de Petra: no te pierdas la inmensa tumba de la Urna, transformada en iglesia en el siglo V de nuestra era, y la tumba de varias plantas cuya fachada de 46 metros de alto bate todos los récords. 
El alto de Zibb Attuf: este lugar de culto al aire libre se encuentra sobre un espolón rocoso; en él tenían lugar sacrificios y ofrece unas vistas maravillosas. Desde las instalaciones de culto de los nabateos, prosigue por el sendero que baja al valle: este itinerario permite descubrir varias tumbas y triclinios (salas de banquetes funerarios) de entre los más interesantes de Petra (ver especialmente la tumba del soldado romano y el triclinio de enfrente). 
El Deir: después de 45 minutos de ascensión, entre gargantas y barrancos impresionantes, se llega al Deir (el “Monasterio”), uno de los edificios más famosos de Petra. Este monumento cultural horadado en un roquedo de arenisca amarilla data de inicios del siglo II de nuestra era. Su fachada es colosal (42 metros de alto por 45 de ancho), y está rematado con una gigantesca urna funeraria de más de 9 metros de alto. Con su frontón partido, que enmarca un tholos (templete circular), recuerda a la fachada del Jazneh, pero su decoración es más sobria. A diez minutos del Deir, en el extremo del macizo montañoso, alcanzarás el punto alto de la Araba: el promontorio rocoso ofrece una vista excepcional del valle de la Araba y más allá hacia el Neguev. 

 “Un panorama para no perdérselo: Petra sigue transportando en el tiempo a aquellos que la visitan”

El gran enigma de los incas.

En las estimaciones de los Alpes peruanos se erige una antigua ciudad llamada Machu Picchu, unas ruinas que desafían todo intento de explicación quien fue el misterioso pueblo que la construyó y porque lo hizo allí. La ausencia de muralla defensiva descarta la posibilidad de que fuese una fortaleza, en su lugar abundan las fuentes y pequeñas albercas, templos y extraños altares escavados en el granito; pero nada que pueda explicar como un pueblo que carecía de herramientas de hierro y que desconocía la rueda pudo haber creado  semejante obra maestra y por qué.

Hoy nuevas investigaciones pretenden desentrañar estos misterios, ayudados por los esqueletos y otros secretos de las personas que una vez habitaron esta ciudad.

Se han encontrado pruebas lejos de la ciudad y debajo de ella, y en leyendas de momias reales, ¿Serán suficientes dichas revelaciones para permitir a los fantasmas de Machu Picchu descansar por fin en paz?

Encaramado en lo alto de los Andes peruanos, el refugio real de Machu Picchu da fe de la maestría constructiva lograda por los incas, con sus piedras de corte preciso y sus bancales escalonados.

La ciudadela inca de Machu Picchu permaneció durante muchos años oculta por la vegetación y, si bien muchos campesinos sabían de su existencia y algunos exploradores habían llegado a ella, fue en 1911 cuando Hiram Bingham, con el apoyo de la Universidad de Yale, encabezó la gran expedición que dio a conocer el lugar al mundo. Recorriendo las elevadas sierras del interior del Perú, descubrió los restos de la antigua ciudad inca de Machu Picchu, coronando con ello una búsqueda en la que ya se habían embarcado numerosos estudiosos en el siglo XIX, seducidos por las noticias de las crónicas de los conquistadores españoles sobre una legendaria ciudad sagrada y por el recuerdo que de ella todavía se conservaba entre los indígenas. Aunque a primera vista Brigham no quedó muy impresionado por el yacimiento, tras retirar la capa de hierba descubrió una estructura urbana muy bien conservada, que permitía revivir la vida de una comunidad inca antes de la llegada de los europeos a América.

Pero el interés de Machu Picchu va más allá de la pura información arqueológica. En torno al yacimiento subsisten una serie de enigmas que todavía siguen sin resolverse plenamente. El primero de ellos se refiere al momento de fundación de la ciudad. Algunas teorías han tratado de remontarla a épocas muy antiguas, pero los estudios recientes tienden a situarla en un momento muy próximo al de la llegada de los españoles a América. La ciudad, construida de nueva planta, estuvo habitada tan sólo unas décadas, hasta pocos años después de la conquista del Perú por Pizarro en 1533. La mayor duda, en todo caso, se refiere a la función de la villa. Unos piensan que se trató de una fortaleza defensiva creada por el soberano de los incas en el momento de máxima expansión política y territorial de su imperio. Otros, en cambio, opinan que pudo tratarse de un recinto destinado a guardar las denominadas

El complejo de Machu Pichu, también conocido como Ruinas Machu Picchu es sin dudas el más importante y más visitado lugar en Perú que recibe cientos de miles de turistas y es conocida como antigua ciudad sagrada de los incas. Posee una belleza única que atrae turistas del mundo entero y el hecho de estar ubicada en la cumbre de la montaña la convierten en algo único. Es uno de los pocos lugares de América en ser declarado Patrimonio Cultural y Natural por la UNESCO. El 7 de Junio de 2007 fue declarada Maravilla del Mundo, Machu Picchu.

“Sin ninguna vida, sería un sueño disfrutar en primera persona de la apasionante expedición de la ciudad-refugio construida por los incas en el corazón de la cordillera andina y que, con el tiempo, se ha convertido en uno de los yacimientos arqueológicos más visitados y ensalzados del mundo.”

“La Gran Muralla China: Allende de los mares”

 

A lo largo del horizonte del paisaje Chino se extiende por 7300 kilómetros de longitud,   de nombre Cháng Cheng (larga fortaleza) que  data desde hace 22 siglos atrás. ¡Hoy día una de las 7 nuevas maravillas del mundo!

La Gran Muralla, que atraviesa montañas y ríos, sigue siendo una de las grandes maravillas del mundo ya que a pesar del peso del tiempo y el añomantiene aun su misterio e impresionante majestuosidad.

La Gran muralla china es una gigantesta obra de 7.000 km de largo y 2.500 años de antigüedad. Es una de las maravillas creadas por el hombre. Fue construida para defender China de las invasiones bárbaras del norte. No sólo servía de defensa, sino que también era una vía rápida de comunicación entre distintas partes del Imperio chino. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.

El muro tiene una altura de siete a ocho metros, llegando a diez en algunos puntos, con una anchura de siete metros en la base y seis en la cresta. Los pisos están hechos a base de una mezcla de piedra y un mortero compactados con rodillos hechos con troncos de árbol en cuatro o seis capas.

Podemos visitar viarios tramos. El más turístico y popular es el de Badaling, que se encuentra a 80 km de la capital china, hasta el más lejano y original de Simatai, a 140 kilómetros de Beijing.

Por muchas fotos que uno haya visto, todos nos quedamos boquiabiertos en el momento que la ves frente a ti, ya que es una obra que parece inabarcable en su majestuosidad, inconcebible en su construcción e imposible en su conservación.

“Testigo de la gloria de un Imperio”.

El Coliseo en Roma, ese inmenso anfiteatro, ubicado en el extremo de la famosa  Via dei Fori Imperiali, es la postal perfecta de la ciudad eterna, considerado por su grandeza e inmenso valor, una de las siete maravillas del mundo actuales.

Sin lugar a dudas es una de las mejores obras monumentales de Roma, majestuoso símbolo de su grandeza antigua, sede de batallas y de espectáculos y también testigo de muchas injusticias.

Nadie puede quedar ajeno a lo impresionante del lugar… Un enorme estadio curiosamente bien conservado que asoma a las ruinas de los también antiguos Foros Imperiales, el lugar en donde se desarrollaba la vida en Roma.

Popularmente conocido como Colosseum, el monumento tuvo como nombre original el de Anfiteatro Flavien y fue construido para mostrar el poderío del entonces imperio romano. Al visitarlo, se comprende bien el porqué.
El Coliseo es uno de los lugares más concurridos de la ciudad de Roma, por lo que a menudo hay que esperar una larga fila para acceder y comenzar la visita. A  tener en cuenta : los tickets pueden utilizarse a lo largo de dos días consecutivos. Las visitas a los Foros Romanos y al Palatinum se encuentran incluidas también.
Los dos lugares son fabulosos. Bien valen la pena conocerlos.
Hagamos algo de historia : el Coliseo fue ese estadio imponente en donde los romanos se daban cita para presenciar los espectáculos de combate mortales entre esclavos gladiadores, esos hombres que se consagraban a terribles peleas en la arena, hasta con animales feroces. Durante el recorrido se aprecian muchos bajorrelieves sobre los muros que muestran a estos gladiadores peleando.
El pueblo de Roma estaba muy habituado a concurrir a este tipo de espectáculos. En aquella época, el Coliseo podía recibir a casi 75 000 espectadores.
El Coliseo era sede de otros espectáculos públicos, tales como la caza de animales salvajes, ejecuciones públicos, esas suerte de batallas navales simuladas y la recreación de batalles históricas.
Todas esas puestas en escena eran consideradas espectáculos. En nuestros días, cuesta imaginarlo.

Al recorrer su interior, uno logra imaginar esta grandeza de Roma, del antiguo  imperio que dominó Europa, subiendo y pasando por entre los corredores y las gradas. Aunque hay rincones que permanecen cerrados al público mediante rejas, podemos hacer un ejercicio de imaginación, ya que en algunos sitios los muros y los pasillos se encontraban en ruinas.

Bastante bien conservado, el monumental Coliseo Romano tiene una figura de elipse y una altura de casi 50 metros.
Obra increíble de la arquitectura antigua, se observa la fachada con  perforaciones, sus arcadas maravillosas, las columnas ornadas, los cuatro pisos.Las columnatas tienen estilos diferentes para cada nivel, es decir, en estilos corintio, dórico y jónico. Se puede examinar los restos de piezas, los diseños, los gráficos.

Uno se pregunta : cómo fue posible levantar un monumento como este? Hoy en día es mucho más simple imaginarlo, pero en esa época de la historia… Es impresionante.

“Icono de Roma, un monumento eterno, detenido en el tiempo, testigo de épocas de gloria y de decadencia, que merece ser conocido y admirado bien de cerca.”