“Testigo de una historia de amor”

Lo que se esconde detrás de esta mágica unión de amor, arte y belleza…

La India es uno de los países más increíbles del mundo, principalmente porque encierra una cultura totalmente curiosa para quienes viven en occidente, y despierta un gran interés el ver las ciudades más conglomeradas del mundo. Uno de sus mayores y más hermosos misterios es el Taj Mahal, sobre el que existen gran cantidad de historias y leyendas que hacen que la visita a esta maravilla sea inolvidable.
Desde  los años dorados de la India, Agra sumó una infinidad de atractivos sociales y culturales como el Taj Mahal, que es visitado por una cantidad infinita de turistas y no turistas llegados desde todos los rincones del mundo. 

Por el lado del Taj Mahal, podemos decir que es un mausoleo considerado hoy en día como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, constituyendo claramente el principal atractivo turístico de la ciudad, que recibe más de 3 millones de turistas.

Según cuenta la leyenda, el joven Shah Jahan, hijo predilecto del Emperador, fue obligado a comprometerse con la joven Arjumand Bano Begum – más conocida como Mumtaz Mahal- al cumplir los 15 años. Pese a ser un matrimonio acordado, los jóvenes se enamoraron perdidamente. Pero, Mumtaz Mahal muere al dar a luz su primer hijo y, su desconsolado esposo, lleva a cabo el deseo de la joven de construirle la tumba más hermosa que jamás se hubiese visto. Se dice que pasó el resto de susdías contemplando el Taj Mahal desde una ventana.

La construcción comenzó en 1632 y duró cerca de 15 años en completarse.El mausoleo con cúpula, que se encuentra en los formales jardines amurallados, se considera frecuentemente como el mejor ejemplo del arte y la arquitectura mogol. Incluye cuatro minaretes, cada uno más de 13 pisos de altura.

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Un rincón de historia y amor sobre aguas…


¿Quién de entre nosotros no ha fantaseado alguna vez con la posibilidad de hacer una pequeña escapada romántica, navegando sobre el Gran Canal, a bordo de las ya míticas y legendarias góndolas venecianas? ¿No es un cliché de la ciudad demasiado manido? En absoluto, porque Venecia es una pequeña laguna y el agua está presente en cada paso que damos. La vida de la ciudad se organiza esencialmente en torno al agua, rodeada de ella por todas partes. Los museos y los monumentos son muy numerosos en la ciudad y su visita se hace preferentemente a pie. La plaza de San Marcos es especialmente visitada, en parte por su basílica, con su espléndida arquitectura romano-bizantina.

El Puente de los Suspiros bordea el Palacio Ducal y el Gran Canal. El edificio es símbolo del amor eterno y uno de los lugares inevitables de la ciudad. Este palacio veneciano de estilo gótico es hoy día la sede del Ministerio de Cultura italiano. Fácilmente accesible en lanzadera, las islas de Murano son conocidas sobre todo en el mundo por sus sopladores de vidrio.

Aparte sus góndolas y de sus lanzaderas, la mejor manera de moverse por Venecia sigue siendo el Vaporetto: una especie de autobús veneciano que une los principales centros turísticos de la ciudad. Desde la Piazzeta hasta el puente de Rialto, el paseo a bordo del vaporetto por el Gran Canal es un precioso viaje en el tiempo que rememora a través de sus palacios, iglesias, museos y mercados la vida en la Ciudad de los Canales desde el siglo XV hasta nuestros días.Los coches no tienen sitio en esta ciudad. La mejor solución sigue siendo por supuesto el transporte de San Fernando, “un ratito a pie y otro caminando”. En ese caso, lo mejor es llevar unos zapatos muy cómodos. Los más afortunados (en el doble sentido del término) podrán alquilar su propio barco o góndola. Mucho cuidado, porque es necesario tener un permiso de navegación.

Mucho más que “La ciudad del amor”


Museos, parques de atracciones, conciertos, teatros, música callejera, ambiente bohemio, parques, cafés y crêpes… París lo tiene todo para todos y recibe más de 12 millones de turistas al año. ¿A qué esperas para escaparte a la capital francesa?

Dicen que París es “la ciudad del amor” y el lugar perfecto para vacaciones o mini-escapadas románticas. Sin embargo, esta ciudad tiene mucho más que ofrecer: deliciosa gastronomía apreciada en el mundo entero, obras de arte únicas, barrios bohemios y un auténtico mosaico de personas de todas las edades y de todos los países. Además, su oferta cultural la convierte en una ciudad ideal para los jóvenes.

Si vas a París, tienes que olvidar las agujetas, reponer energías con un buen desayuno y prepararte para subir escaleras y hacer frente al vértigo. Una ciudad tan bonita, con sus clásicos edificios con estructura y estilo propios, ofrece además la posibilidad de apreciarlos desde las alturas. Estas son algunas de las visitas que te recomendamos:

  • Torre Eiffel: como es lógico, no puedes ir a la capital francesa sin ir a lo más alto de su máximo icono.
  • Torre Montparnasse: es un rascacielos desde el cual se aprecia la ciudad en todos sus detalles. No es tan representativa de la ciudad tan representativa como qué como la propia Torre Eiffel, pero tiene el encanto de permitir disfrutar de unas vistas espectaculares de la ciudad.
  • Notre Dame: la catedral es una de las visitas imprescindibles si vas a hacer turismo en París, pero además debes saber que puedes visitar las torres y el campanario, desde donde hay unas bonitas vistas del “Barrio Latino”. Para los amantes de la literatura o de Disney, esta pequeña “escalada” será una fantástica oportunidad para formar parte del mundo de “el jorobado”.
  • El Arco de Triunfo: unos 300 escalones te separan de lo alto de esta emblemática construcción, ubicada en el centro de la Plaza de Charles de Gaulle. Esta no es una plaza cualquiera, ya que en ella desembocan doce calles (entre ellas, la avenida de los Campos Elíseos), por lo que en el pasado recibía el nombre de “Plaza de la Estrella”. Desde lo alto, podrás observar los típicos edificios parisinos y divertirte con el pequeño caos de tráfico que forman los vehículos de doce calles al llegar a un mismo sitio.
  • Mirador de Sacré Coeur: la zona de Montmartre también es una visita obligada porque el interior de la basílica de Sacré Coeur es realmente espectacular, y después puedes disfrutar de un paseo muy agradable por las calles de la zona, donde encontrarás numerosos restaurantes y podrás ver a los pintores y caricaturistas en uno de los barrios más bohemios de la ciudad.

El pasado de Francia ha tenido como consecuencia la construcción de una sociedad multirracial que convierte París en un fantástico símbolo del multiculturalismo. Esto explica, entre otras cosas, que encontremos muchos jóvenes amantes de la música preparando cada día pequeñas representaciones de break dance en la calle. Un buen lugar para disfrutar de estos números es la famosa avenida de los Campos Elíseos.

Y hablando de “cultura en la calle”, hay que mencionarobligatoriamente la famosa Plaza de los Pintores, en el corazón de Montmartre (junto a la basílica del Sagrado Corazón o, en francés, Sacré Coeur). Allí, artistas de todas las edades trabajan todos los días para vender caricaturas o cuadros de diversos estilos a los turistas que pasan por allí.

Para comer, aprovecha la completa gastronomía francesa, pero también la gran variedad de restaurantes de otros países. Las mejores zonas ya te las hemos mencionado: el barrio latino y los bulevares. Aprovecha para comer crêpes, galettes, sushi, comida griega y turca…

Un tesoro medieval.

LA ROMÁNTICA CARRETERA DE BAVIERA

Si sois amantes de todo lo que tenga que ver con la Europa medieval, si no podéis pasar un viaje sin visitar un castillo, sin subir calles y cuestas empinadas, recorrer lugares donde la historia ha escrito páginas memorables de batallas, caballeros, reyes, príncipes y princesas, sin duda la Ruta Romántica en Baviera, Alemania, es un destino de lo más acertado.

Lagos, castillos, palacios e iglesias enmarcados por montañas boscosas, así es el profundo sur de Alemania. La Carretera Romántica arranca a orillas del río Main, desde los espléndidos viñedos de Franconia, y discurre a través de ciudades históricas hasta los Alpes de Baviera.    Numerosas perlas arquitectónicas jalonan la ruta: Würzburg, en el norte, con sus iglesias románicas y edificios barrocos y rococós; Augsburg, base de los Fugger, príncipes comerciantes medievales que introdujeron la moda del Renacimiento italiano en Alemania, y al sur, Friedberg y Landsberg, las joyas del valle de Lech. El magnífico final lega con la población alpina medieval de Füssen, en un paraje con más de 60 castillos y palacios, como el de Neuschwanstein, contruido por el <<rey loco>>, Luis II de Baviera.

Ubicado en la región de Fuesen, el Castillo de Neuschwanstein es uno de los espacios más mágicos y espectaculares que podemos encontrar en Múnich. Como si fuera poco el asombro que causa la fachada de gran categoría, esta magnífica construcción alberga un hotel de lujo de 360 habitaciones.

Sin lugar a dudas, ya la sola idea de visitar un castillo hace que todo viajero se enamore y comience a soñar, pero si además está la posibilidad de dormir en uno de ellos, el viaje se vuelve aún más espectacular e incluso podría decir que es una de las mejores opciones para una escapada romántica junto a la persona amada.

Sin ninguna duda, este espectacular edificio fortificado constituye uno de los escenarios más encantadores y adorables del mundo. Un lugar para admirar y enamorarse.