Petra, “La ciudad rosada”

Petra, considerada una de las siete maravillas del mundo, es uno de esos tesoros escondidos; casi un secreto que unos pocos tienen el honor de conocer.Situada a 280 km al sudoeste de Ammán, es, sin duda, el lugar más grandioso de todo Oriente Próximo. 

Se trata de la antigua capital y necrópolis de los nabateos, nómadas originarios del norte de Arabia que se enriquecieron gracias al comercio de incienso y de especias. La ciudad, conocida como “la ciudad rosada” por el predominio de las tonalidades rosa de sus construcciones, que cuenta con más de ochocientos monumentos, se despliega en un gigantesco circo rocoso, verdadero caos mineral surgido de la noche de los tiempos. 

Las fachadas monumentales, horadadas y esculpidas en la roca de arenisca roja, dan paso a tumbas y monumentos funerarios que parecen desafiar a la eternidad… y al visitante. Esta arquitectura rupestre, en la que se mezclan influencias grecorromanas, egipcias, orientales y tradiciones locales, es una apasionante lección de historia del arte.

El lugar se abre desde el alba hasta el ocaso (desde las 6 de la mañana en verano); hay dos o tres buenos motivos para comenzar la visita al alba: así evitarás el fuerte calor y los grandes grupos de turistas y, sobre todo, descubrirás los monumentos con la iluminación más hermosa. Para realizar una visita detallada hacen falta al menos dos días. 

Los puntos fuertes: el Siq y el Jazneh. El estrecho desfiladero de arenisca roja, donde los acantilados alcanzan con frecuencia los 100 metros de altura, es la única vía de acceso. Esta sinuosa garganta conduce hasta el monumento más célebre de Petra: el Jazneh, también llamado la “Tesorería” (8462 a.C.), un monumento conmemorativo dedicado sin duda a una reina o un rey nabateo. 

La magistral fachada de esta “tumba-templo” de inspiración grecorromana, es ciertamente el recuerdo más impactante de un viaje a Jordania. El interior del monumento es de una sencillez sorprendente: tres puertas se abren a las estancias en la que se colocaban las sepulturas. 

La Ciudad Baja y las tumbas de la Jubta. Del centro de la ciudad antigua queda el teatro, el cardo máximo y el Qasr el Bint, el mayor templo de la Ciudad Baja. A los pies del acantilado de la Jubta se encuentran algunas de las obras maestras de Petra: no te pierdas la inmensa tumba de la Urna, transformada en iglesia en el siglo V de nuestra era, y la tumba de varias plantas cuya fachada de 46 metros de alto bate todos los récords. 
El alto de Zibb Attuf: este lugar de culto al aire libre se encuentra sobre un espolón rocoso; en él tenían lugar sacrificios y ofrece unas vistas maravillosas. Desde las instalaciones de culto de los nabateos, prosigue por el sendero que baja al valle: este itinerario permite descubrir varias tumbas y triclinios (salas de banquetes funerarios) de entre los más interesantes de Petra (ver especialmente la tumba del soldado romano y el triclinio de enfrente). 
El Deir: después de 45 minutos de ascensión, entre gargantas y barrancos impresionantes, se llega al Deir (el “Monasterio”), uno de los edificios más famosos de Petra. Este monumento cultural horadado en un roquedo de arenisca amarilla data de inicios del siglo II de nuestra era. Su fachada es colosal (42 metros de alto por 45 de ancho), y está rematado con una gigantesca urna funeraria de más de 9 metros de alto. Con su frontón partido, que enmarca un tholos (templete circular), recuerda a la fachada del Jazneh, pero su decoración es más sobria. A diez minutos del Deir, en el extremo del macizo montañoso, alcanzarás el punto alto de la Araba: el promontorio rocoso ofrece una vista excepcional del valle de la Araba y más allá hacia el Neguev. 

 “Un panorama para no perdérselo: Petra sigue transportando en el tiempo a aquellos que la visitan”
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El gran enigma de los incas.

En las estimaciones de los Alpes peruanos se erige una antigua ciudad llamada Machu Picchu, unas ruinas que desafían todo intento de explicación quien fue el misterioso pueblo que la construyó y porque lo hizo allí. La ausencia de muralla defensiva descarta la posibilidad de que fuese una fortaleza, en su lugar abundan las fuentes y pequeñas albercas, templos y extraños altares escavados en el granito; pero nada que pueda explicar como un pueblo que carecía de herramientas de hierro y que desconocía la rueda pudo haber creado  semejante obra maestra y por qué.

Hoy nuevas investigaciones pretenden desentrañar estos misterios, ayudados por los esqueletos y otros secretos de las personas que una vez habitaron esta ciudad.

Se han encontrado pruebas lejos de la ciudad y debajo de ella, y en leyendas de momias reales, ¿Serán suficientes dichas revelaciones para permitir a los fantasmas de Machu Picchu descansar por fin en paz?

Encaramado en lo alto de los Andes peruanos, el refugio real de Machu Picchu da fe de la maestría constructiva lograda por los incas, con sus piedras de corte preciso y sus bancales escalonados.

La ciudadela inca de Machu Picchu permaneció durante muchos años oculta por la vegetación y, si bien muchos campesinos sabían de su existencia y algunos exploradores habían llegado a ella, fue en 1911 cuando Hiram Bingham, con el apoyo de la Universidad de Yale, encabezó la gran expedición que dio a conocer el lugar al mundo. Recorriendo las elevadas sierras del interior del Perú, descubrió los restos de la antigua ciudad inca de Machu Picchu, coronando con ello una búsqueda en la que ya se habían embarcado numerosos estudiosos en el siglo XIX, seducidos por las noticias de las crónicas de los conquistadores españoles sobre una legendaria ciudad sagrada y por el recuerdo que de ella todavía se conservaba entre los indígenas. Aunque a primera vista Brigham no quedó muy impresionado por el yacimiento, tras retirar la capa de hierba descubrió una estructura urbana muy bien conservada, que permitía revivir la vida de una comunidad inca antes de la llegada de los europeos a América.

Pero el interés de Machu Picchu va más allá de la pura información arqueológica. En torno al yacimiento subsisten una serie de enigmas que todavía siguen sin resolverse plenamente. El primero de ellos se refiere al momento de fundación de la ciudad. Algunas teorías han tratado de remontarla a épocas muy antiguas, pero los estudios recientes tienden a situarla en un momento muy próximo al de la llegada de los españoles a América. La ciudad, construida de nueva planta, estuvo habitada tan sólo unas décadas, hasta pocos años después de la conquista del Perú por Pizarro en 1533. La mayor duda, en todo caso, se refiere a la función de la villa. Unos piensan que se trató de una fortaleza defensiva creada por el soberano de los incas en el momento de máxima expansión política y territorial de su imperio. Otros, en cambio, opinan que pudo tratarse de un recinto destinado a guardar las denominadas

El complejo de Machu Pichu, también conocido como Ruinas Machu Picchu es sin dudas el más importante y más visitado lugar en Perú que recibe cientos de miles de turistas y es conocida como antigua ciudad sagrada de los incas. Posee una belleza única que atrae turistas del mundo entero y el hecho de estar ubicada en la cumbre de la montaña la convierten en algo único. Es uno de los pocos lugares de América en ser declarado Patrimonio Cultural y Natural por la UNESCO. El 7 de Junio de 2007 fue declarada Maravilla del Mundo, Machu Picchu.

“Sin ninguna vida, sería un sueño disfrutar en primera persona de la apasionante expedición de la ciudad-refugio construida por los incas en el corazón de la cordillera andina y que, con el tiempo, se ha convertido en uno de los yacimientos arqueológicos más visitados y ensalzados del mundo.”

“La Gran Muralla China: Allende de los mares”

 

A lo largo del horizonte del paisaje Chino se extiende por 7300 kilómetros de longitud,   de nombre Cháng Cheng (larga fortaleza) que  data desde hace 22 siglos atrás. ¡Hoy día una de las 7 nuevas maravillas del mundo!

La Gran Muralla, que atraviesa montañas y ríos, sigue siendo una de las grandes maravillas del mundo ya que a pesar del peso del tiempo y el añomantiene aun su misterio e impresionante majestuosidad.

La Gran muralla china es una gigantesta obra de 7.000 km de largo y 2.500 años de antigüedad. Es una de las maravillas creadas por el hombre. Fue construida para defender China de las invasiones bárbaras del norte. No sólo servía de defensa, sino que también era una vía rápida de comunicación entre distintas partes del Imperio chino. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.

El muro tiene una altura de siete a ocho metros, llegando a diez en algunos puntos, con una anchura de siete metros en la base y seis en la cresta. Los pisos están hechos a base de una mezcla de piedra y un mortero compactados con rodillos hechos con troncos de árbol en cuatro o seis capas.

Podemos visitar viarios tramos. El más turístico y popular es el de Badaling, que se encuentra a 80 km de la capital china, hasta el más lejano y original de Simatai, a 140 kilómetros de Beijing.

Por muchas fotos que uno haya visto, todos nos quedamos boquiabiertos en el momento que la ves frente a ti, ya que es una obra que parece inabarcable en su majestuosidad, inconcebible en su construcción e imposible en su conservación.

“Mirando con los brazos abiertos a la ciudad de Río de Janeiro”.

El Cristo Redentor de Río de Janeiro es considerado  un símbolo de amor y una llamada a la fraternidad. Este colosal Cristo, de 38 metros de altura y 1.145 toneladas de peso, es el orgullo de todos los brasileños, pues desde la cima del cerro corcovado los abraza y protege con ese gesto tan famoso de su silueta de brazos abiertos. que puede ser vista desde todos los barrios del sur y del centro de la ciudad de Río de Janeiro.  Fue nombrado en el 2007 parte de las nuevas Siete Maravillas del Mundo.

Y allí, desde el Corcovado, el más imponente cerro de los que rodean a Río de Janeiro (con sus 750 metros de altura), y con las vistas de las famosas playas deCopacabana, Ipanema, Leblon, Barra do Tijuca y Sao Conrado a sus pie, el Cristo Redentor llama al mundo a la paz, al hermanamiento y al amor.

Historia:

La idea original para la construcción de este monumento surgió hacia mediados del siglo XIX, pero no fue sino hasta el año 1921 en que se consolidó como proyecto. Obviamente las primeras discusiones fueron aireadas y sobre todo en términos de sobre qué monte debería ir situado: el Pan de Azúcar o el Corcovado. Finalmente se eligió éste último por su mayor altura.

Durante la construcción del  Cristo, con todas las complicaciones que uno podría imaginar al montar todo el material a la cima del cerro, nadie falleció o se accidentó, considerándose esto un signo de buena fortuna.

Durante estos 80 años años se pueden contar innumerables anécdotas, como la que se dio con los bocetos originales: cuando se planteó la posibilidad de que cargara el Cristo con una cruz y un globo terráqueo, idea que se desechó para evitar que se pensara que se trataba de un Cristo “futbolista”. O como aquélla otra en que el Obispado de Río de Janeiro decidió denunciar a varias empresas que utilizaban la imagen del Cristo en latas de cervezas y otros artículo, para evitar que su imagen perdiera religiosidad.

La iluminación durante las noches es de color gris verdosa, aunque hace unos años intentó cambiarse a azul. Pero durante la instalación de las nuevas luminarias se dieron tales las lluvias torrenciales que tuvo que ser aplazada. Por superstición, se pensó que el Cristo se negaba a que lo cambiaran. Por otro lado, en el año 2000, y durante un periodo de fuertes recortes eléctricos, el Cristo Redentor fue el único que no sufrió ninguna restricción lumínica, permaneciendo iluminado en todo momento.

“Testigo de la gloria de un Imperio”.

El Coliseo en Roma, ese inmenso anfiteatro, ubicado en el extremo de la famosa  Via dei Fori Imperiali, es la postal perfecta de la ciudad eterna, considerado por su grandeza e inmenso valor, una de las siete maravillas del mundo actuales.

Sin lugar a dudas es una de las mejores obras monumentales de Roma, majestuoso símbolo de su grandeza antigua, sede de batallas y de espectáculos y también testigo de muchas injusticias.

Nadie puede quedar ajeno a lo impresionante del lugar… Un enorme estadio curiosamente bien conservado que asoma a las ruinas de los también antiguos Foros Imperiales, el lugar en donde se desarrollaba la vida en Roma.

Popularmente conocido como Colosseum, el monumento tuvo como nombre original el de Anfiteatro Flavien y fue construido para mostrar el poderío del entonces imperio romano. Al visitarlo, se comprende bien el porqué.
El Coliseo es uno de los lugares más concurridos de la ciudad de Roma, por lo que a menudo hay que esperar una larga fila para acceder y comenzar la visita. A  tener en cuenta : los tickets pueden utilizarse a lo largo de dos días consecutivos. Las visitas a los Foros Romanos y al Palatinum se encuentran incluidas también.
Los dos lugares son fabulosos. Bien valen la pena conocerlos.
Hagamos algo de historia : el Coliseo fue ese estadio imponente en donde los romanos se daban cita para presenciar los espectáculos de combate mortales entre esclavos gladiadores, esos hombres que se consagraban a terribles peleas en la arena, hasta con animales feroces. Durante el recorrido se aprecian muchos bajorrelieves sobre los muros que muestran a estos gladiadores peleando.
El pueblo de Roma estaba muy habituado a concurrir a este tipo de espectáculos. En aquella época, el Coliseo podía recibir a casi 75 000 espectadores.
El Coliseo era sede de otros espectáculos públicos, tales como la caza de animales salvajes, ejecuciones públicos, esas suerte de batallas navales simuladas y la recreación de batalles históricas.
Todas esas puestas en escena eran consideradas espectáculos. En nuestros días, cuesta imaginarlo.

Al recorrer su interior, uno logra imaginar esta grandeza de Roma, del antiguo  imperio que dominó Europa, subiendo y pasando por entre los corredores y las gradas. Aunque hay rincones que permanecen cerrados al público mediante rejas, podemos hacer un ejercicio de imaginación, ya que en algunos sitios los muros y los pasillos se encontraban en ruinas.

Bastante bien conservado, el monumental Coliseo Romano tiene una figura de elipse y una altura de casi 50 metros.
Obra increíble de la arquitectura antigua, se observa la fachada con  perforaciones, sus arcadas maravillosas, las columnas ornadas, los cuatro pisos.Las columnatas tienen estilos diferentes para cada nivel, es decir, en estilos corintio, dórico y jónico. Se puede examinar los restos de piezas, los diseños, los gráficos.

Uno se pregunta : cómo fue posible levantar un monumento como este? Hoy en día es mucho más simple imaginarlo, pero en esa época de la historia… Es impresionante.

“Icono de Roma, un monumento eterno, detenido en el tiempo, testigo de épocas de gloria y de decadencia, que merece ser conocido y admirado bien de cerca.”

Juego de luz y sombras en “Chichén Itzá”

EN EL CORAZÓN DEL YUCATÁN.

Sin ninguna duda, “Chichén Itza”, considerada una de las siete maravillas actuales de nuestro mundo, es unos de los sitios más emblemáticos, misteriosos y bellos en donde muchos mexicanos (y extranjeros) acostumbran recibir el equinoccio. Impactante no sólo por la belleza y entorno que le rodean a simple vista sino también por la cultura maya que rodea cada rincón. Es asombroso, y lo podemos disfrutar gracias a la señal que nos ha dejado en un fenómeno que se repite cada equinoccio en la pirámide llamada El Castillo, donde un impresionante efecto de luz y sombras al descender el sol simula en la silueta de El Castillo el descenso del dios Kukulcán.

Como sucedió hace más de 1,000 años, el fenómeno del equinoccio (21/22 marzo y septiembre) en el templo de Kukulcán en Chichén Itzá, sigue conmoviendo los corazones de los espectadores. 

En estas épocas del año, el juego de luz y sombra en el templo, crea esta ilusión óptica: La de una serpiente que se mueve. Miles de entusiastas se reúnen en Chichén Itzá para vivir la experiencia de la magia maya. Al observar a la serpiente bajar por el templo, los visitantes se podrán preguntar hacia dónde va. 

Se ha descubierto que en los días equinocciales, antes de ocultarse el sol entre las 14:15 a 16:50Hrs, las sombras de las esquinas de las plataformas superpuestas del lado norte, se van proyectando de arriba hacia abajo en forma sucesiva en la orilla de la alfarda norte hasta que se forman con claros de luz solar siete ángulos isósceles, de manera que el conjunto se asemeja al cuerpo ondulante de una serpiente que parece descender de la pirámide porque el séptimo triángulo coincide con la garganta del reptil que está al principio de la alfarda. 

Este fenómeno dura unos minutos conforme el sol se oculta, y los triángulos van desapareciendo en orden inverso, o sea de abajo hacia arriba.

Un rincón de historia y amor sobre aguas…


¿Quién de entre nosotros no ha fantaseado alguna vez con la posibilidad de hacer una pequeña escapada romántica, navegando sobre el Gran Canal, a bordo de las ya míticas y legendarias góndolas venecianas? ¿No es un cliché de la ciudad demasiado manido? En absoluto, porque Venecia es una pequeña laguna y el agua está presente en cada paso que damos. La vida de la ciudad se organiza esencialmente en torno al agua, rodeada de ella por todas partes. Los museos y los monumentos son muy numerosos en la ciudad y su visita se hace preferentemente a pie. La plaza de San Marcos es especialmente visitada, en parte por su basílica, con su espléndida arquitectura romano-bizantina.

El Puente de los Suspiros bordea el Palacio Ducal y el Gran Canal. El edificio es símbolo del amor eterno y uno de los lugares inevitables de la ciudad. Este palacio veneciano de estilo gótico es hoy día la sede del Ministerio de Cultura italiano. Fácilmente accesible en lanzadera, las islas de Murano son conocidas sobre todo en el mundo por sus sopladores de vidrio.

Aparte sus góndolas y de sus lanzaderas, la mejor manera de moverse por Venecia sigue siendo el Vaporetto: una especie de autobús veneciano que une los principales centros turísticos de la ciudad. Desde la Piazzeta hasta el puente de Rialto, el paseo a bordo del vaporetto por el Gran Canal es un precioso viaje en el tiempo que rememora a través de sus palacios, iglesias, museos y mercados la vida en la Ciudad de los Canales desde el siglo XV hasta nuestros días.Los coches no tienen sitio en esta ciudad. La mejor solución sigue siendo por supuesto el transporte de San Fernando, “un ratito a pie y otro caminando”. En ese caso, lo mejor es llevar unos zapatos muy cómodos. Los más afortunados (en el doble sentido del término) podrán alquilar su propio barco o góndola. Mucho cuidado, porque es necesario tener un permiso de navegación.